¿Por qué Realidad Virtual en la educación?

La realidad virtual es una una solución tecnológica efectiva que ayudará a las niñas y niños a fomentar la empatía. Como explicábamos en nuestro anterior artículo, la empatía es la habilidad más importante a trabajar y potenciar si queremos alejarlos de conductas centradas en la violencia. 

Sabemos que cuanto más nos ponemos en la piel de la otra persona, más difícil es que actuemos o nos dirijamos hacia ella de manera violenta. Por ello, hemos investigado y buscado herramientas efectivas que nos ayudaran a hacerlo de una manera segura y sin riesgos para las niñas y niños.

Es importante tener en cuenta que esta tecnología es recomendable a partir de los 11 o 12 años. Hay que tener en cuenta que el proceso de maduración del cerebro debe ser el adecuado para entender y distinguir la ficción de la realidad.

Lo primero que nos viene a la mente cuando escuchamos realidad virtual es su complejidad, sus dificultades tecnológicas y que es una solución cara. Y este ha sido nuestro reto convertirla en fácil, sencilla y asequible.

La realidad virtual nos ayuda a poder vivir una situación desde diferentes puntos de vista y roles. Nos sentimos protagonistas y no meros espectadores. Esto, activa nuestra empatía y compasión facilitando después la reflexión y el cambio de pensamiento y conductas.

Después de un período de análisis e investigación, pensamos que la mejor solución es la que se denomina realidad virtual 180 3D. Si lo traducimos a un lenguaje más coloquial: con las gafas de VR me encuentro inmersa en el cuerpo de otra persona. Visualizo su cuerpo como el mío propio y participo en la escena que está sucediendo con imagen real (no simulada con animación). Es difícil de explicar porque como dice nuestro slogan ¡SI NO LO VIVES NO LO SIENTES!

En muchos procesos de aprendizaje, la recreación con animación o utilizar el gaming estimulan y activan el aprendizaje, pero para nuestro objetivo que es sensibilizar a través de la empatía y activar la compasión no son las herramientas más adecuadas.

¿Habéis oído hablar de la “hipótesis del valle inquietante” del profesor experto en robótica Masahiro Mori? Masahiro Mori declara que cuando la apariencia de un robot es más humana, la respuesta emocional de un observador humano al robot se irá haciendo cada vez más positiva y empática, hasta cruzar un punto a partir del cual la respuesta se vuelve una fuerte repugnancia. Sin embargo, cuando la apariencia del robot continúa convirtiéndose menos distinguible de la de un ser humano, la respuesta emocional se vuelve positiva una vez más y se va aproximando a niveles de empatía como los que se dan entre humanos. 

Nuestra metodología se centra en hacer vivir situaciones lo más reales posibles. Estamos seguras de que ¡SI NO LO VIVES NO LO SIENTES!

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